Sergio y sus cuates estaban organizando la noche de su vida, no era en Las Vegas, no era en un antro, no era en el bar de siempre, mucho menos en el “teibol”…
Decidieron ir los cinco solos, ya ven que cuando más de dos hombrecitos se unen, se sienten uno mismo, tal pareciera que se ponen de acuerdo para vestirse y peinarse casi iguales, coincidentemente todos huelen a la misma loción y emulan la actitud de castigadores… pues sí, ese era el plan para aquella noche, sin novias ni pegotes, ellos cinco a divertirse de terror!
Sergio le pidió a su jefe la camioneta, pero no la “nais” sino la que tenía para uso de las bodegas de su empresa, una Combi (algunos no sabrán ni de lo que estoy hablando…) que había pertenecido a la familia por generaciones mas ya estaba en las últimas, y que seguramente si la dejaban en la calle, en vez de caquearselas les echarían un peso…
La cosa era, no llamar la atención hasta llegar a aquel lugar en la colonia Bondojo, misma que de cariño es llamada La Bondijto (ay qué bonito!).
Llegaron a eso de las nueve de la noche, guapetones, ya con precopeo inside the combi, y ganas de descargar adrenalina y ver qué pasaría en esa fiesta de miedo.
La famosa casa de Cañitas se ha convertido en los últimos años en un lugar de fiestas extrañas, bajo algunas reglas y convenios especiales se renta para eventos, en los cuales la premisa es, antes que morir de la diversión, puedas morir del susto…
Los cinco amigos mamucos iban esperanzados en ligar a mujercitas que como ellos, tenían ganas de vivir esa experiencia, entre diversión, risas y sustos, mejor que cualquier pasta! La adrenalina a todo lo que iba.
Entraron con una contraseña (sí como en las pelis…diga la contraseña) “Me la pelas”-no se ofendan- esa era la contraseña!
Después de “pelársela” al de la puerta, entraron, la casa estaba casi totalmente oscura, iluminada con algunos tubos de luz negra, (y eso que ni era jalogüin) música darky, y eso sí, bastante chupe, para adormecer el miedo…
El rollo de la fiesta, era que en cierto momento las luces y la música se apagaban por completo para ver si se escuchaban ruidos o se veían cosas raras (vaya diversión, yo la neta paso!)
Pero antes de la mamada de lo escalofriante, entre la luz negra y la gente ya dos chavitos de la banda de Sergio habían pegado su chicle, estas chavas parecían Emos, pero no eran, sólo llevaban un look medio darketo para la ocasión, pero eran más fresas que la naca de Anahí…
Rocío y Juan ya andaban bien pedos, entre el precopeo y los mupets que se chingaron, ya tenían el ojito soñador (si así como de Garfield jetón), la neta creo que en esa fiesta no era tanto ligarse a un guapo o a una vieja buena, sino a alguien de quien agarrarse (sin fajar…) por si la situación de miedo lo ameritaba…
De repente a este par se les olvidó un poco el fin de la fiesta y se fueron a besuquear en un rincón solitario, mega, ultra oscuro, aunque el el brasier blanco de Rocío brillaba desde antes con la luz negra al igual que sus dientes con braquets, y su dije de ambar.
Ahí bajo la escalera y el olor a humedad, este par se daba gusto, Rocío con su costumbre de agarrar paquete sobre los jeans, y Juan con la de quitar los sostenes con dedos de mantequilla y guardarlos en la bolsa trasera de sus jeans…
Mientras tanto Sergio y los otros dos andaban sacados de onda, porque a la hora del terror temían tenerse que agarrar entre ellos si les “cundía el pánico” y la neta también tenían ganas de pegar sus cuerpos con alguien…
La puta hora llegó y todo se apagó en un solo momento, música, luz, hasta el güey de la barra dejó de servir…
Primero se escuchaban las risas nerviosas de algunos, pero los demás los callaban…
“Shhhhh, cállense cabrones, a qué venimos chingaos”
Silencio sepulcral… (ni siquiera los grillitos, crit, crit!)
De repente las morras comenzaron a gritar, pero no por los muertos (a esos no se les teme…) sino por los VIVOS, que estaban asaltando una farmacia a la vuelta y comenzó a armarse una balacera en la Bondojo! No mammmsss!
Entre el pánico que habían acumulado, ya estaban casi con diarrea… unos se buscaban a otros pero aunque se encendieron las luces negras, no veían ni madres, todos se tiraron al suelo…
Para su buena o puta mala suerte, Sergio había salido para regresar a la combi por sus cigarros, justo fuera de la farmacia, cuando comenzaron los balazos, su primera reacción fue meterse bajo la camioneta, cagado de miedo, volteó y vio a una chava también cagada de miedo ahí abajo con sus bolsas del “Otzo”.
Sergio le cubrió la cabeza con su brazo y cubrió su cara con el otro, las balas rebotaban en el pinche pavimento y se oía un desmadre, gritos, patrullas, alguna gente corriendo y claro, nunca falta la gente morbosa viendo el pedo, como si fueran de hule y no les fuera a caer una balita perdida.
Llegaron las patrullas (claro, ya nomás para anotar en sus libretitas, hace varios minutos que los cacos ya le habían llegado con todo el varo y alguno que otro barbiturico de receta forzosa!
-¿Estás bien?, le preguntó Sergio a la chava.
- Si güey, pero qué oso, me hice pipí… no puedo salir así…
- Tranquila, qué hacías en la calle sola, estás loca?
-Salí por unas chelas pa mis hermanos, estábamos chupando en la casa..
-No mames y te dejan salir sola? Ches güeyes culeros!
Lo poco que Sergio pudo ver en lo apretado del lugar, fueron los piercings de la chamaca, dos en la ceja, uno en la nariz, arracada en el labio inferior… y lo que faltaba.
-Yo creo que ya podemos salir, yo tengo que regresar por mis cuates a una fiesta.
-No, yo no puedo salir así toda mojada… oye que bonitos ojos tienes! (qué pedo con la vieja! Seguro estaba en drogas!)
Sergio se sacó de onda, como que cero era el lugar, ni el momento para ligar… aún así Rosario insistió cuando Sergio sacó su celular…
-Me vas a dar tu teléfono verdad, me salvaste la vida.
-No manches, no te hagas la romántica yel héroe, yo no te salvé ni madres, tú ya estabas aquí abajo…
-Bueno cabrón, el pedo es así, dame tu fon y después nos ponemos de acuerdo cómo fue que nos ligamos, pinche mamón!
Sergio pudo visualizar otro arete en la lengua… y como que se le hizo agua la boca, además de los labios ultra carnosos de Rosario muy al estilo de Rosa salvaje!
A ver, aguanta, deja te saco un suéter de la camioneta para que te lo amarres, y si quieres te acompaño a tu casa, pero tengo que regresar por mis cuates…
Sergio les marcaba pero ninguno tenía señal… finalmente salieron de debajo de la combi, todos mugrosos, con la ropa llena de aceite y las manos negras, pues encima había llovido!
Mierda!, Sergio sacó el suéter, se quitó la camisa y se puso la sudadera de unos de sus compas y se percató de que Rosario estaba ultra sabrosa, nacona pero deliciosa!
-A ver, si quieres te llevo a tu casa.
-No te lo recomiendo, no vas a poder entrar con tu combi, o si entras no vas a salir vivo, a mi ya me conocen…
-Pero no te vas a ir sola…
-A ver niñito fresa, no estás en tu código postal, aquí hay bandas, y yo soy de las reinas consentidas, ni te apures por mi…
Sergio estaba confundido y extrañamente caliente por esa vieja, y por más que veía, nadie salía de la fiesta…
-Oye y si esperamos a tus cuates en la camioneta?
-No! yo ya me tengo que ir y ellos vienen conmigo y…
Rosario le dio un empujón y lo metió en la parte de atrás, Sergio no sabía a ciencia cierta si lo iba a asaltar o a violar, en todo caso la segunda era mejor opción.
Y ahí, dentro de la combi, Rosario le hizo el mejor Güagüis de su vida, con aquel arete en la lengua, Sergio sintió algo que en su vida había experimentado por un momento entró como en trance y los ojos se le hicieron pa’ tras, los besos en la boca también fuera de serie, la sensación con la argolla del labio y el arete de la lengua era algo inexplicable, pero ultra cachondo, al güey no se le bajaba “la pistola”.
Rosario tomó su mano y la metió bajo su playera, ni siquiera traía brasiere, e hizo que Sergio con su mano, ser percatara de que había una arracada en su pezón.
-Dime que ya no tienes más aretes en otros lados!
-No, la neta el de abajo dicen que duele un chingo, y ahí si pasé (menos mal, gluc).
Sergio comenzó a mover la argollita con su lengua y después a darse vuelo con los dos senos… el gran problema fue el pantalón mojado… del susto.
Eso duró apenas un leve orgasmo para Sergio, se incorporaron de nuevo y salieron de la combi.
“Me la pelas” le dijo de nuevo al de la puerta, pero con Rosario tomada de su mano.
“Usté venía solo, no puedo dejarlo entrar con la vieja” dijo el de la puerta.
-Hijo de tu puta madre, que no ves que nos asaltaron, culero de mierda!
(Ah qué boquita, y con esa hacía güagüis???)
El gordo de la puerta los dejó entrar, ya en la casa había más luz, la balacera había terminado casi con la fiesta, pero la cuota estaba pagada hasta las tres de la mañana y había que aprovechar.
Sergio encontró a sus cuates, bueno a los mismos dos que no habían ligado, los otros dos continuaron con lo suyo tras el susto…
-Quién es esa araña cabrón, apoco una fantasma que te encontraste en la casa!
-Shh, luego te explico, busca a los otros porque ya nos vamos.
-No me invitas una chela CA –preguntó Rosario-
-No quieres ir al baño primero? –Preguntó Sergio por aquello del pantalón pisiado.
-No cabrón, estoy bien, quiero una chela y le llego…
Sergio le dio la mentada chela y fue a reunir a los demás… Cuando regresó Rosario ya no estaba, la buscó por todos lados donde pudo, pero la florecita de asfalto, ya había pasado a retirarse con todo y sus aretes multilugares…
Ya en la Combi, de regreso, muertos de miedo, los cinco amigos fueron platicando su experiencia individual, ninguno se había percatado de que Sergio había salido por los cigarros y menos que había estado en medio de la balacera y posteriormente había tenido una de las mejores experiencias sexuales de su vida, era un hecho que ninguna de sus chavitas fresas algún día pensarían en perforarse algo…
-Serch, no viste dónde quedó mi suéter Holister???
El resto, es de hueva…
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